[ÚLTIMO POEMA]
[Guaracha ]
Va tomando forma
el último poema,
con una buena rima,
de esas que no se olvidan,
donde lo que se estima
es también lo que explica
y alguna verdad pica
a las más duras conciencias.
Porque aun con tantas ciencias,
no encontramos la fórmula perfecta
para ofrecer al planeta
una manera mejor de vida.
Y quizá la solución
no sea tan complicada:
cuando la sencillez
no requiere poner las cosas al revés
para poder comprender
lo que la vida necesita.
Hace falta verdadero amor,
para quitarle el dolor
a la injusticia y al hambre,
a la tristeza que se expande,
a esa falta de felicidad
que va sembrando soledad
y, cuando nadie la atiende,
en locura se convierte
y se extiende sin parar.
Tal vez haya que recordar
lo que parece tan sencillo:
que ningún gran descubrimiento
será completo y verdadero
si no consigue primero
hacer del mundo un lugar
donde podamos vivir,
compartir y sonreír,
sin que nadie quede atrás.
[PAUSA – Entra el piano suavemente]
Porque al final, compañeros,
entre ciencias y canciones,
entre cálculos y razones,
hay algo que no debemos olvidar:
que la vida no se trata
solamente de ganar;
se trata de aprender
a vivir y a compartir,
a cuidar y a construir,
y dejar que el amor
también pueda gobernar.
[SUBE LA PERCUSIÓN]
¡Y si la vida tiene colores,
pues vamos a colorearla!
¡Si tiene defectos,
vamos a transformarlos!
¡Y si nos da un amor!
Que sea el clamor… de esta canción,
[DESCARGA FINAL – 32 COMPASES]
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