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viernes, 22 de febrero de 2013

El Escritor



 El Escritor
Sentado frente al teclado se pasaba la horas escribiendo historias nacidas de su imaginación, narraciones, anécdotas, poemas y algunas reflexiones moralistas, sin la intención de publicarlas, tan solo por el placer de ver sus pensamientos convertidos en letras, palabras, frases que formaban una obra, se transformaban en una conversación a distancia sin limites de tiempo, porque el había leído obras de escritores de otros lugares distantes, de tiempos remotos, de tiempos actuales, donde describían cosas increíbles, eventos trágicos, románticos, violentos, apasionados describiendo mucho de la condición humana.
Abrió la ventana y miro unos instantes el cielo gris y sintió en sus pulmones el olor desagradable que traía la brisa del mar, pensó que el mundo se estaba convirtiendo en una inmensa cloaca por la presumida racionalidad de los hombres, seres capaces de la destrucción masiva, de la extinción de especies, de la aniquilación total por una locura incontenible que se agravaba al paso de los años en un recorrido histórico que estaba manchado con sangre y plagado de crímenes, sin embargo, en ese océano  turbulento formado con ambiciones, violento, algunas veces incomprensible, existían chispas de amor, de sensibilidad que alcanzaba inconmensurables dimensiones, se alzaba sobre las encrespadas olas y mantenía a flote la esperanza de que había un buen puerto esperando, un lugar donde la paz y la cordialidad reinaba, el amor triunfaba para regalar dicha y placer a quienes  ahí arribaran.

El escrito retorno al teclado, sus dedos se movieron ágilmente para dejar patente el pensamiento que le había asaltado sobre ese mundo ideal que alguna vez fue suyo o que siempre visitaba en los sueños, se dejo llevar por el duende de la inspiración para escribir que el era un ser solitario, no tenia familia o amigos que le acompañaran físicamente, porque sus ideas le habían colocado en una situación de ermitaño, entretenido en sus libros y cuadernos, en las narraciones que se acumulaban por cientos o miles en memorias externas, en cuadernos, hojas dispersas, notas que no guardaban un orden porque así había vivido, sin seguir un camino una disciplina, atento a sus deseos, dejándose llevar por el momento, dejando que la vida o el destino se forjaran con lo inesperado, la sorpresas de un acontecimiento, el encuentro con gente que reía, trabajaba, sufría, gozaba, le invitaban a participar en sus reuniones, compartían su pan y sus pasiones, algunas veces con el corazón y otras con el apetito de la carne.

Mi soledad no es enfermedad contagiosa, es la consecuencia lógica de los que amamos demasiado, o de los que no sabemos compartir el dolor o la tristeza, los que guardamos en el fondo del alma, como el mas grande tesoro, los recuerdos maravillosos del único amor que transformo la vida en un sueño. A mi me convirtió en un loco que se rebelo al destino, no acepte el paso de los años, las transformaciones que separan a los corazones desgarrando los mas valiosos pendones de una épica historia de romance, me aleje del bullicio de reuniones, del atento mirar de los curiosos que no comprenden la razón del abandono, de la renuncia a vivir en la aventura, de no gozar en otros cuerpos el sexo, la enajenación inoculada con alcohol o drogas. Preferible fue para mi cultivar los recuerdos, aumentar su influjo hasta convertirlo en una constante repercusión de sueños, en la senda que he transitado años encontrando la serenidad y felicidad que da llenar los sentidos con el sonido, el aroma, el brillo de unos ojos, el tacto de una piel tersa que se pego a la mía hasta convertirse en una sola intención de amor que cambio para siempre mi percepción del universo.

Atrás quedaron los años de rebeldía, los intereses políticos, deportivos, los bailes, reuniones, el café con los amigos, las huidas al mar o la montaña, el correr tras una aventura con cuerpo de tentación y cara de ángel, las madrugadas en la playa, las  noches en la cabaña, los cantares en la bohemia, o las aspiraciones para ser un éxito en el trabajo. Incluso se fueron diluyendo los seres mas cercanos que seguramente intuyeron que deseaba estar solo, retirado para encontrar algo que motivara mis acciones, que se convirtiera en el motor de proyectos nuevos donde expusiera mi creatividad, mi presumida capacidad para hacer las cosas bien.

 Mucho los abre desilusionado , lamentando mi abandono, mi falta de deseos para triunfar sin entender como podía dilapidar esa capacidades que Dios me otorgo, los muchos estudios, los esfuerzos de quienes me veían como un potencial hombre de ciencia o por lo menos como un profesionista renombrado, mucho les habrá importado cuando me vieron retirarme a esta soledad en una montaña que me permite visualizar el mar y al bosque perdiendo el contacto con los que me amaba, los que creían en mi y esperaban mi retorno, pero jamás regrese, los días pasaron rápidamente y los años se hicieron como fugaces rayos de luz que de pronto iluminaban alguna parte de mi vida con sus huracanes violentos, con el ruido de la cascada, el silbar del los vientos que entre los arboles jugaba a formar cuadros surrealistas de inspiración variada. No me arrepiento, he vivido tal vez como un animal sintiendo que estoy en el lugar correcto, porque al convivir con otros hombres me percate de que se tiene que ser muy fuerte para luchar contra las circunstancias, muy resistente para aceptar lo inevitable, demasiado inteligente para aprovechar las oportunidades, incluso temerario, porque la vida en una ciudad es mas peligrosa que en la selva, los riesgos son mayores, porque las grandes urbes esconden especímenes que sorprenden por su capacidad para explotar, hacer sufrir,practicar la rapiña, incluso para matar. De algo estoy seguro, no puedo competir con ellos, me complace la tranquilidad y la armonía de la montaña, me gusta ver el agua del rio correr, escuchar los sonidos que hace la chocar con las rocas, caer en la cascada, me alegra el trinar de los pájaros y ver las puestas de sol.

   Escribo para no dejar que mis recuerdos se conviertan en sombras y cometa el error de ir nuevamente en busca de esa convivencia que me daño el alma,  me mostro cuan cruel pueden ser quienes impiden un sueño, matan una ilusión, entierran un amor para satisfacer su ego, demostrar su poder, su ambición triunfe e impunemente continúan libres, por lo menos físicamente.

He sido afortunado porque la vida me otorgo la oportunidad de gozar en la soledad, de que mis escritos se conviertan en los compañeros silenciosos a los que narro mis secretos, los que me recuerdan aquello que es importante, donde están las experiencias emocionantes, los momentos felices, los eventos donde compartí con amigos y familia celebrando, riendo, cantando, bailando, sintiendo que hay magia en la existencia de cada persona, que la vida es un regalo que no podemos rechazar porque es la oportunidad para disfrutar del universo y sus innumerables bellezas, grandiosidad, diversidad; pero sobre todo porque puedo vivir mis fantasías, extenderlas, transformarlas según me satisface. 
Las horas aquí no cuentan, ni los años tampoco, la secuencia de las estaciones me anuncian los cambios naturales, el invierno lo paso con la chimenea encendida viendo danzar el fuego, el humo elevarse en curvaturas fantasmales, en la primavera son las mariposas y las aves las que alegran mis sentidos, pero cada estación tiene su encanto, porque los colores, aromas, sonidos, paisajes cambian como cuadros del mas inspirado artista y solo tengo que prestar atención para gozarlos.

No importa si alguna vez estos escritos son leídos e interpretados correctamente, creo que cada lector tiene su propia percepción de las historias, las narraciones que solo sirven de referencia para conformar nuevas formas de pensar, de actuar y vivir. No importa si son ignorados y se pierden en el gran abismo en que se han enterrado muchas otras obras e ideas, porque la finalidad ha sido satisfecha, fueron mis compañeros sinceros, los únicos que contienen los profundos pensamientos, emociones, ideas, sentimientos que se forjaron en mi alma para decirme con claridad de que he sido hecho, la razón por la que he vivido, mis aspiraciones, frustraciones, tristezas o alegrías sin que hubiera intervenciones, ajenos impulsos.

Ciertamente no se puede considerar normal entre los humanos tal comportamiento, pero a quien le importa? No son sus opiniones o las que han de cambiar lo que ya se ha realizado, el pasado esta escrito con mi puño y letra, artífice de mis historias, viajero en mis pensamientos que me llevaron por océanos de alegría, pisando playas de pasión inmensa, lugares donde se el amor era una belleza que se transformaba en angelical música, en movimiento de palmeras, de olas que bañaban y acariciaban mi cuerpo desvaneciéndolo entre la espuma. Experimente el encuentro con los personajes mas diversos, divertido duendes y amables narradores que me pintaron las historias increíbles donde pude compartir sus emociones entre el placer de una aventura interminable y el acontecer de eventos donde la dicha inmensa me abordo sin consideraciones.
   Conversaciones con un demente, con un jardinero sabio, con un perro o conmigo mismo llenaron los silencios de pensamientos nuevos, de fantásticas historias, de reflexiones sinceras. 
Cuando llegue al final, de mis escritos estarán narrados mis aciertos y errores, mis intenciones los añorados momentos en que viví feliz viendo mi imagen reflejada en los ojos de quien me amo y amaba, estarán grabados mis silenciosos anhelos de estar junto a mi madre y mis hermanos, de competir con ellos nuevamente una reunión para contar cosas agradables, y también el inmenso placer que me producía escuchar la música de guitarra cuando me hijo tocaba una de sus composiciones o ver a mi hija bailar alegremente sintiendo en el ritmo el palpitar de una vida que se termino para ella de manera accidental.
Narraciones de tragedias o de felicidad se entremezclan en cada vida, la mía no ha sido excepción alguna, es continuación de una cadena donde los eslabones se unen para interrelacionar al cosmos con la humanidad sin que apenas nos percatemos de ello, la vida no se extingue como el fuego que se apaga al terminarse el combustible, es una continuación que va en el pensamiento y los recuerdos, en los escritos que dejamos, en la memoria de quienes tienen un acontecer compartido, un momento de felicidad, sobre todo de amores y pasiones que emocionan haciendo que el corazón se agite, el alma recobre luz brillante. Por ello no hay adiós o despedida, sino un sincero agradecimiento por todo cuanto me fue regalado, por la amistad y la compañía, por las risas, caricias, palabras, música, canto, el enorme encanto de la campiña, el bosque, mar, rio, montaña, aves, flores, puestas de sol, estrellas, noches, días, lluvia que algunas veces fue de lagrimas cargadas de placer, alegría, como dijo el poeta " amor sin duda."

 JuanAntonio Saucedo Pimentel

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