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martes, 12 de febrero de 2013

El indigente


El indigente

La gente que pasaba a su lado notando como vestía en harapos un cuerpo que había sido torturado por el alcohol y las drogas no se imaginaba el talento especial que tenia el indigente que a diario se sentaba en la parte de atrás del restaurante a esperar que le dieran un poco de comida y agua.
Algunos sabia que este hombre podía cantar como el mejor de los barítonos y que había logrado éxito como interprete de canciones populares en su juventud, pero alguna decepción lo había convertido en alcohólico y drogadicto terminando con lo que podía haber sido una brillante carrera.

Vivía en las calles, algunas veces le regalaban ropa, otras le daban una limosna pero nadie le miraba a los ojos, era como si rehuyeran encontrar en ellos el dejo de miseria que podía contaminarles, cuando ponían en su mano una moneda procuraban no tocarle, era menos favorecido que los perros callejeros que despertaban mayor compasión entre los turistas que los alimentaban y daban de beber con extrema atención, lo cual le parecía difícil de comprender.

En cierta ocasión falto al restaurante el artista que había de amenizar la velada, uno de los meseros que conocía el talento del indigente se atrevió a sugerir que incluyeran como parte del show a ese hombre que vivía de la caridad. Fue objeto de burlas y bromas, pero el gerente decidió salir y hacerle una prueba.
Es cierto que puedes interpretar canciones románticas populares con buena voz? Le pregunto sin saludarle siquiera.
Es verdad, no he ensayado en mucho tiempo pero no creo que sea mayor problema si me pone frente a la pantalla del Karaoke.
Buena idea, te podemos pasar como un cliente , así no comprometemos nuestro prestigio, necesito que te bañes y corten el cabello, rasúrate y te prestaran un traje para que esta noche nos demuestres algo de agradecimiento por las muchas comidas que te hemos dado. Has de cantar por lo menos diez canciones que están de moda, espero no quedes en ridículo, porque te aseguro que si fallas no obtendrás mas comida de parte nuestra.

La primera parte del show estuvo a cargo de un trio que interpreto música clásica con piano, violín y flauta, cuando llego el turno del indigente la concurrencia estaba bastante animada con el vino, en cada mesa la platica estaba en su punto culminante, risas y alegatos se entremezclaban para formar sonidos varios que se mezclaban con los producidos por platos y copas, botellas descorchándose sin que nadie realmente pusiera atención a quienes amenizaban el momento. Fue cuando el gerente decidió que el indigente podía hacer su debut, no había nada que perder, seguramente nadie pondría mucha atención a sus interpretaciones o en el mejor de los casos animaría a la concurrencia para que también participara interpretando canciones con el auxilio del karaoke.
Eran las 8:45 PM  se conectaron las bocinas al ordenador y se programo la lista de canciones del momento, el indigente selecciono la que le pareció adecuada para iniciar y tomo el micrófono, espero que pasara la introducción e inicio su canto.
Fue como si el salón se llenara de un sonido mágico, la voz y las palabras de aquel extraño parecían conjurar a los dioses del amor y la alegría, poco a poco se fueron apagando los otros sonidos, la atención se centro en el hombre desgastado, con un traje que le quedaba grande, ojos oscuros hundidos en grandes ojeras, cabello ensortijado, canoso, que en sus manos morenas sostenía el micrófono, parecía que la voz no salía de su boca, llenaba el lugar completamente con su sonido armónico, templado, entonando la canción de una forma exquisita.
Cuando termino de interpretarla, por unos instantes todo quedo en silencio, hasta que alguien empezó a aplaudir y entonces todos lanzaron gritos los aplausos se extendieron hasta que empezó la siguiente melodía.

El gerente miro de reojo a su empleado que le había propuesto incluir al indigente, levanto el dedo pulgar en señal de aceptación y reconocimiento sintiendo que tenían ante ellos a un cantante que podía producir una gran fortuna si lograban que firmara un contrato de exclusividad.
Apenas termino el show tubo que luchar contra las admiradoras que rodearon al indigente para llevarlo a su privado y proponerle un contrato en el que ofrecía pagarle bien por cada presentación, le proporcionaría alojamiento, comidas, un auto y si lo deseaba hasta una acompañante que podría elegir de entre varias que le presentarían en los próximos días. Lo único que deseaban es que fuera exitoso, que saliera de la vida miserable que llevaba, que compartiera con el mundo su talento y al mismo les diera oportunidad de obtener mayor prestigio al presentarlo como su artista exclusivo.
Le agradezco su proposición, pero creo que ya he pagado hoy las comidas que me han dado, le ofrezco hacer una presentación al mes si me siguen dando de comer algo por las noches, no necesito nada mas, soy feliz en al pobreza, la fama y  el dinero solo me trajeron desgracias, no estoy preparado para manejar mi vida en circunstancias diferentes, mi vida sencilla no permite que lleguen a mi los aduladores, las propuestas al placer y desenfreno, no hay lugar a las envidias, a las adicciones costosas que me colocaron al borde de la tumba.   Voy seguir mi camino con su permiso, si acepta mi proposición estaré esperando mi comida como siempre, cada noche en la parte de atrás del restaurante, puede anunciar que me he presentar nuevamente cantando el próximo mes, soy hombre de palabra, no necesita ningún contrato firmado.
No se preocupe de que alguien me reconozca, nadie se fija en los indigentes ni a nadie les interesa su vida o siquiera su nombre.
En ese momento el gerente se percato de que el tampoco le había preguntado su nombre, pero se contuvo, ya era demasiado tarde para corregir el error, acepto la propuesta pensando que tal vez en el futuro le podría convencer para que firmara el contrato.
El indigente se retiro, dejo colgado el traje y se vistió con sus harapos, posiblemente dormiría en la calle envuelto en periódicos teniendo como colchón una caja de cartón, no requería mas, le gustaba admirar las estrellas hasta quedar dormido, pensar que había otros mundos donde los habitantes eran verdaderamente humanos.

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