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viernes, 30 de agosto de 2013

Final de una era

Final de una era
    Encontré al curandero sentado a la orilla del camino rumbo a los llanos, me dirigía a mis labores en la milpa, era la temporada de la media tabla y había mucho que hacer, me detuve para saludarle y desearle un buen día, me sorprendí cuando me respondió, “ que así sea porque ya no quedan muchos buenos por delante” . intrigado le pregunte la razón de su pesimismo y me dijo: Las nubes ya anuncian tormenta y los tiempos han cambiado, a girado la rueda de tiempo tenemos que enfrentar otras cosas que no hemos vivido en el pasado y no muchos podemos adaptarnos a las cosas nuevas, sobre todos los que ya somos viejos tendremos que retirarnos antes de que nos vean como estorbos en la vereda. Andemos juntos el trayecto al llano, voy por algunas hierbas que me hacen falta para los remedios que voy a prepararle a don Rogelio, últimamente ha estado sufriendo de la respiración, se sofoca y tiene miedo de ahogarse por las noches porque no puede respirar bien.
Me ha dejado intrigado, por que dice que vienen tormentas, el tiempo nos has favorecido en esta siembra y veo el cielo claro.
Me refiero a las cosas que han de acontecer, ya se esta acercando la modernidad a estas tierras, en los pueblos cercanos se ven los tractores de nuevos dueños de las tierras, el ruido en la carretera ha aumentado, me llega a la casa como un chirrido de chicharras que se hace interminable y cada vez mas fuerte, lo cual indica que hay mucho transito, no se requiere se adivino para saber que eso nos traerá nuevas gentes, ideas y negocios por los rumbos y cambiaran nuestra forma de vivir.
Es cierto, yo también he notado el aumento del ruido por la carretera, pero creí que estaba imaginando o que nunca había puesto atención y ahora lo notaba, pero ya que usted lo menciona tiene razón, hace ya varios meses que se incrementa el trafico de camiones pesados sobre todo.
Es el caso que cada ocasión que eso sucede nos han traído malas consecuencias, recuerdo cuando vinieron los del gobierno a intentar poner una presa por el rumbo de Tenango y cuando vino el ejercito a traer caballos a pastar en los llanos, trajeron problemas a las comunidades, hubo agresiones y encarcelamientos por defender los derechos y no aceptar injusticias, pero fueron tiempos difíciles. Los mas viejos aun recordamos el temor que vivimos y los corajes que tragamos cuando la impotencia no invadía porque ellos tenían las armas y se respaldaban en el poder, nosotros solo teníamos nuestros juicios y alegatos que no tuvieron efecto, gracias a Dios que eso se termino porque sus proyectos no estaban acordes con la situación y la geografía, de lo contrario nos hubieran desalojado sin miramientos. El ingeniero Ramiro esposo de Soledad, su suegra, murió de esos corajes lo puedo asegurar, el era uno de los mas aguerridos y fue a la capital a presentar los reclamos, pero lo encarcelaron durante varios meses y cuando regreso ya venia enfermo y desanimado. Ya nunca fue el mismo, se pasaba las tardes recorriendo a caballo las tierras como si buscara una forma de hacer valer los derechos, el falleció antes de que se suspendieran los proyectos de la presa y la base para el ejercito en estos contornos.
Nos separamos al llegar al llano, ya el ganado nos venia siguiendo a corta distancia porque nuestro paso había sido lento, pero yo había encontrado en sus palabras una advertencia, era tiempo de buscar alternativas, las cosas cambiarían sin duda y el viejo curandero me había puesto en alerta justo a tiempo, lo mejor era empezar a advertir a otros y platicarlo, tal vez alguien tuviera una buena idea para enfrentar esos cambios, a mi solo se me ocurría por lo pronto investigar  comprobar que es lo que sucedía en los pueblos cercanos y seguir la ruta de esos camiones que aumentaban en numero por la carretera.
Esa misma tarde lo platique con Luisa y me dijo que se comunicaría con Francisco para que el averiguara en la ciudad que es lo que estaba sucediendo por el rumbo, tal vez ya tenían noticias o rumores de algún proyecto.   También platicamos con otros vecinos, todos de acuerdo en que se tenia que investigar porque cuando el curandero hablaba no era en vano, algo nos estaba advirtiendo.
Pronto tuvimos noticias de la capital, si habían proyectos para modernizar los sistemas de cultivo en la zona, pero lo mas alarmante es que se proyectaba un corredor industrial precisamente entre la capital del estado y Tenango, que estaba a unos veinte kilómetros delante de nuestro pueblo, eso afectaría mucho, seguramente se pondrían negocios, unidades habitacionales, bodegas, industrias que traerían mucha gente de otras partes además que ahí irían a laborar todos aquellos que no tuvieran parcelas, porque serian mejor remunerados y contarían con prestaciones que no se podían tener trabajando la tierra. La recomendación era que vendiéramos los terrenos cercanos a la carretera porque serian bien pagados y que nos uniéramos al grupo que estaba buscando los financiamientos para la modernización, tal vez eso nos daría alguna ventaja para mantener la comunidad compitiendo. El tan solo empleo de la palabra competir me hizo ver la triste realidad a la que nos enfrentaríamos, ya no tendríamos la tranquilidad a la que estaban habituados en el pueblo, pasaríamos a ser competidores en un medio donde la hostilidad y las malas maniobras son cosa normal, no lo dije pero fue algo que me empezó a preocupar seriamente.
Investigamos donde y como se estaba efectuando el programa de modernización, asistimos a las platicas con bancos y gente del gobierno, escuchamos sugerencias, lo comentamos en reuniones comunitarias, hicimos nuestras solicitudes y esperamos ver como resultaban los tramites, pero en ese acontecer se nos fueron meses y los cultivos no estaban bien atendidos, la cosecha no fue la esperada en el año y para colmo se nos empezaron a ir los viejos, entre ellos don Matías y don Refugio, Doña Clotilde la del molino y  el viejo curandero, lo cual nos dio mal presagio.
Los compradores de terrenos aparecieron como buitres, ofrecían buenos pesos por los terrenos que les convenían que eran los mas cercanos a la carretera, no pudimos detener la venta, el temor ya arraigado por las malas noticias y lo que estaba sucediendo en la comunidad era mas que suficiente, pero además se temía que de no hacerlo podrían ser despojados según rumores que habían dejado correr los interesados en adquirir las tierras.
Fue como una desbandada de aves escapando a tiros de escopeta, de la noche a la mañana se retiraban familias enteras con la esperanza de encontrar otros terrenos para comprar con el dinero recibido, otros lo mal gastaron en consumo de cosas inútiles que compensaron momentáneamente su perdida.
Me dirigí para la sierra, ahí seguramente tardaría en llegar esta ola de modernización, encontré buena tierra con agua abundante en un pequeño valle, estaban a la venta e hice el trato con el dueño, el y su esposa ya eran ancianos y deseaban ir a vivir mas cerca de la ciudad donde podrían contar con servicios y comodidades , ya estaban cansados de tanto trajinar en esos terrenos y los hijos ya nunca los visitaban, les dio gusto que yo les hiciera una buena oferta para trabajar los terrenos, además los dije que podrían regresar cuantas veces lo quisieran, les aguardaría un cuarto siempre preparado para recibirlos con gusto.  Agradecieron la invitación y cerramos el trato al mes siguiente ante el notario del municipio, todo en orden, ya teníamos un nuevo sitio para seguir con nuestras vidas. Pero ahí estaríamos mas solos, los amigos y amigas se fueron para diferentes rumbos, solo cinco familias encontraron terrenos cerca de los nuestros, era mas de lo que imaginábamos obtener porque sabíamos que había terminado una era y era necesario adaptarse a la nueva aun cuando eso representara mayores sacrificios.  En realidad lo enfrentamos con mucho optimismo, las posibilidades eran muy buenas, ahí se podía construir con facilidad porque había abundante piedra y el bosque era extenso, la temperatura no era mucho mas baja de la que estábamos acostumbrados y desde el primer año obtuvimos una buena cosecha, aquí no había molino, pero pronto nos hicimos de uno manual y también de un pequeño horno de leña que utilizamos para hacer pan, los primeros intentos no fueron buenos pero nos perfeccionamos con el tiempo, era algo nuevo que nos daba satisfacciones, siempre había algo que hacer en la construcción y poco a pocos se fue formando una ranchería que después se convirtió en punto de visita para turistas extranjeros y nacionales que venían por los rumbos a recorrer los cerros y a ver unas ruinas que se descubrieron como a dos horas de camino en un lugar difícil de acceder, pero eso le daba un mayor atractivo para los amantes de la aventura.
Las ruinas fueron descubiertas por los hijos de nuestros vecinos, Ramón y Armando andaban jugando y se alejaron de la casa durante todo el día, sus padres pensaban que estaban cerca del arrollo, lo cual era cierto, pero ellos habían seguido el cause arriba y llegaron a esos parajes donde estaban las piedras acomodadas en escalinata, se devolvieron desde ese punto y lo comunicaron a todos, fuimos como de excursión el siguiente domingo, nos llevamos comida y recorrimos el lugar con calma, eran varias edificaciones aun en buen estado, sin duda construidas en la época precolombina, los felicitamos por el descubrimiento y a la siguiente semana lo reportamos a las autoridades del estado y también se lo dijimos a Francisco para que lo difundiera en la capital por los medios que considerara pertinentes, fue un exitazo, tuvimos que ampliar los cuartos, construir otras cabañas, preparar comida para los viajeros y vender recuerdos que nos trajeron de una compañía que se dedicaba a elaborar llaveros, camisetas estampadas y otras cosas para los sitios turísticos. Total fue un negocio redondo que a pocos años nos obligaron a vender, el estado administraría ese entorno  y nos dieron un plazo para buscar nuevas tierras, porque las opciones que ellos nos propusieron no fueron de nuestro agrado.
Francisco nos informo que una revista famosa había sacado en su portada la foto de un extranjero en las ruinas descubiertas por Ramón y Armando, proclamando que ese señor era el descubridor, nos reímos y dijimos que sabiendo nosotros la verdad eso no tenia importancia, pero Francisco envió una aclaración a la revista, no hubo mayores resultados, no podían retractarse y decir que no habían verificado la información antes de editarla.

Mi energía ya no era la misma, tampoco el animo de Luisa que vio perderse tanto trabajo y nuestras obras de nueva cuenta de manera injusta desde nuestra forma de ver, pero ya saben que cuando se cierra una puerta se puede abrir una ventana, eso sucedió cuando cambiamos de rumbo y nos fuimos mas arriba en la sierra.
Recibimos invitación para ir al bautizo del segundo hijo de Francisco, de paso para la ciudad decidimos visitar el pueblo donde nos conocimos,
es un lugar fantasma, el manantial y los posos se han secado, los llanos ahora son terrenos de fraccionados esperando venderse, sobre la carretera existen bodegas y grandes industrias que captaron mucha de la gente de los pueblos aledaños, ya no hay ganado o milpas, no tiene el aroma a hierbas el aire ni se ven las grandes parvadas de pájaros surcando los cielos, es una tierra de producción tecnológica, de grandes negocios donde no tiene cabida la felicidad humana.


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