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miércoles, 14 de agosto de 2013

LA VIDA EN BROMA


Muchos años viví tomando la vida como una broma, algo que me permitía tener una actitud positiva en cualquier circunstancia, reía junto con mis hermanos y mi madre hasta de las situaciones trágicas y precarios momentos en los que no sabíamos como resolveríamos nuestra existencia.

  No teníamos dinero ni trabajo seguro, el pan escaseaba sobre la mesa, pero el buen humor no se agotaba, platicábamos de nuestros próximos viajes por el mundo, visitando los mejores lugares, comiendo en restaurantes elegantes, hospedándonos en hoteles de lujo sin restricción alguna comprando lo que nos gustara.  Imaginábamos tener nuestro auto con chofer a la puerta, nos bronceábamos mientras bebíamos jugos de fruta alrededor de la alberca y pasábamos las noches de fiesta en fiesta.
  Fueron tiempos compartidos con amigos, la primera novia,  los estudios, la inquietud política, la rebeldía ante la injusticia, el apoyo en pro de los indígenas, cuidando no caer en los vicios, en la garras de las drogas, en la corrupción que con dinero se extendía como una negra ola desde los centros turísticos donde el dólar se convertía en amo y señor de vidas.
 La broma de la vida me pareció pesada cuando mi hermano menos se hizo adicto, cuando vi caer compañeros bajo golpes de culata por reclamar el derecho a estudios universitarios, la broma se hizo mas pesada cuando presencie la muerte de inocentes campesinos, cuando comprendí que el poder lo tenían quienes hacían negocio con la miseria de la gente, los explotadores, políticos, lideres corruptos que con violencia, engaños, fraudulentos comicios se instalaban en los sitios donde podían robar impunemente. La risa desapareció para siempre con la desilusión, el amor destruido por intereses mezquinos, entonces mi corazón se hizo duro y la vida se me hizo como un insulto o como un reto que vencería tan solo por resistencia, sin cobardía.
Ya no hubo descanso, trabajo duro, siempre alcanzando nuevas metas, pensando en el futuro, planeando fríamente, midiendo los pasos, hasta que el destino me marco la línea y me postro en la cama de un hospital gravemente herido.
Fue entonces cuando retorne a reír, a burlarme de la vida, no había porque tomarla demasiado en serio, de cualquier manera me moriría .
 Esto no es un hospital, me dije, es el hotel de lujo del que hablamos mis hermanos y yo hace varios años, he de estar en la india por los atuendos blancos, me sirven el desayuno en la cama, para no molestarme, los alimentos los administran en el suero, me tienen sedado para que descanse y seguramente mañana tendré un show en vivo aquí en mi cuarto  con alguna  de las estrellas del momento.  Me bañan con esponja, me trasladan en camilla, me dan masaje cada tarde, soy atendido por grandes señores y bellas damas, casi como rey vivo y no tengo mas que apretar un botón para que alguien venga a ver que necesito.
No mas meterme en líos, reclamos, manifestaciones o debates, esta vida sigue su curso y las crisis de ayer se repiten en diferente versión pero con el mismo resultado, nadie va a componer las cosas porque no sabemos como hacerlo, de tener la capacidad para remediar los males solo presumimos, la verdad estamos perdidos en nuestros propios errores, somos incapaces de reconoceré la O por lo redondo, somos estúpidos presumiendo de sabios.
Que venga la diversión y se terminen las penas! me voy a levantar y salir de aquí con la actitud de gozar de la vida, de burlarme de ella, o por lo menos reír con sus bromas algunas veces demasiado pesadas.
Hoy ya pasaron varios años, cada vez estoy mas cerca del final de mi existencia y no lamento haber
pasado alguna de las experiencias que me llevaron a este final del camino, algunas fueron buenas y otras malas, como sucede con los chistes, no siempre nos hacen la misma gracia, incluso algunos nos parecen realmente malos, pero de eso se trata para ver las diferencias y apreciar con gusto lo que es realmente bueno.

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