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jueves, 22 de agosto de 2013

Don Berna



El viejo velador y yo platicábamos mucho durante las tardes cuando dejaba de llegar gente a visitar el coto que estaba promoviendo para venta. Su nombre era Bernabé y decía que haber nacido en un lugar llamado La Gloria donde vivía el Demonio, porque así se le nombraba al dueño de la gran hacienda donde su familia había trabajado por generaciones.  Ahí el aprendió a construir, empezó desde hacer adobes y termino construyendo bóvedas y remates artísticos para los edificios de la hacienda, por lo que se gano el reconocimiento del patrón, porque era mucha gracia que siendo analfabeta hubiera alcanzado ese grado de conocimientos y perfección.
Don Bernabé tenia un hermano del cual había perdido la pista, pero recordaba muy bien que era gallardo, bien parecido, le gustaba presumir buen sombrero y botines de piel fina, se ponía en las bolsas tepalcates pulidos como monedas para que al caminar hicieran ruido como si cargara dineros y eso le daba gusto cada domingo cuando visitaba el parque de la capital y dando vueltas al quiosco miraba las muchachas que salían a lucir su belleza.
Una de esas jóvenes de nombre Mariana fijo su atención, le regalo una flor y ella le dio su pañuelo en señal de aceptación, se hicieron amigos y se sentaban en una de las bancas del parque a platicar acompañados siempre de la nana de la muchacha que era de refinados modales y seguramente de familia rica a juzgar por sus vestidos y accesorios. 
Martin, que era el nombre del hermano de don Bernabé, no se incomodo en lo mas mínimo por la diferencia de clases, le tenia sin cuidado eso porque los ojos de su amada le tenían cautivado y no le importaba otra cosa que estar a su lado.  Los dos se enamoraron profundamente y Mariana comunico a sus padres los sentimientos que guardaba para ese muchacho que no parecía ser de su clase pero que era atento, caballeroso y muchas cosas mas que dieron a entender lo mucho que le amaba. 
La nana de la niña le comunico a Martin que no se podrían ver mas hasta que él, acompañados de sus padres fueran a la finca de sus patrones a una visita formal , ya se imaginara el revuelo que eso armo, mi padre estaba molesto, mi madre preocupada, Martin emocionado y yo sin entender que pasaba.

Luego le sigo contando, me dijo don Bernabé, porque en esos momentos llegaron unos ingenieros que le querían consultar sobre el tipo y numero de varillas que se utilizaban para cierto tipo de construcción, lo cual me sorprendió mucho, porque se me hacia increíble que el viejo que había aprendido a leer a los setenta años les diera consejos de cómo se construían edificios modernos.  Me entere mas tarde por medio de otras personas que conocían bien al velador, que él había construido templos y era reconocido como uno de los mejores maestros de obra de la región.
Le pregunte a don Berna cuantos templos había construido y me dijo que solo uno, que en los otros solo había sido maestro de obra pero que aprendió mucho en tantos años de estar en el oficio.  Cada vez le admiraba mas porque parecía no darle mayor importancia a sus logros, prefería contar los de otros y poner en relevancia obras en las que el no había participado.
Según me dicen usted resolvió como evitar que un rio subterráneo detuviera la construcción del templo de la Virgen del Socorro
-si, eso dicen, no fue gran cosa, solo dejar que el cause siguiera corriendo bajo una plataforma de graba, sobre ella construimos una firme base para dar soporte al templo.
Parecía algo sencillo según el lo planteaba, pero los ingenieros me dijeron que había sido todo un logro para la ingeniería de ese tiempo.

Entonces sígame contando que paso con su hermano y la señorita Mariana.
Yo no se que enredos se hicieron o de que mañas se valieron o quien intervino para que las cosas sucedieran como se las cuento, pero el caso es que resolvieron den la reunión que le mencione anteriormente, que habría casorio en cosa de seis meses a partir de esa fecha. Mi padre le pidió permiso al Demonio para hacer la fiesta, como me mando a mi con la comisión no me lo negó, el me tenia en estima por lo que le trabajaba casi sin paga en el mantenimiento de la hacienda, mi madre se puso con otras amigas a preparar muchas cosas de tejido, bordadas preciosamente para ese día y se alimentaron bien al los puercos que fueron sacrificados para la fiesta , el tiempo se fue volando, la fecha se llego y las campanas repiquetearon, yo estaba tan emocionado que solo recuerdo a mi hermano y a su novia felices saliendo de la iglesia bajo una lluvia de arroz y los gritos de ¡Vivan los novios!.
Mi hermano se llevo a su esposa a vivirá un pequeño jacal que había construido con permiso de nuestro patrón en unas tierras cercanas a la montaña, de ahí se extraía piedra para la construcción y Martin de esa misma piedra construyo las habitaciones con mi ayuda y la de otros peones que eran amigos. Ahí fue su luna de miel y ahí nació su primera hija, con ella si llego una gran torta, porque los abuelos maternos cuando fueron a reconocerla se quedaron asombrados de ver la felicidad de su hija aun cuando vivía en aquella pobreza, le ofrecieron a Martin la administración de uno de sus ranchos y ahí empezó el gran futuro de mi hermano, ya no nos vimos nunca mas, el se fue para otras tierras, dicen que administro muy bien, se llevo a mis padres a vivir con el y yo decidí venir a la ciudad capital del estado a probar mi suerte.


Así de rápido se transcurre la vida, se puede narrar en pocas palabras, hay cosas que fueron importantes, hay cosas que no vale la pena ni recordar, pero de las que mas añoro fueron las que transcurrieron con mis hijos y cuando ame sin dudas
¿Cuantos hijos tiene don Berna?  -tres y una hija, con mi primer mujer, con la segunda tengo un hijo
a los primeros les hice a cada uno su casa en terrenos que compre cuando me fue bien en el trabajo, después se vinieron los años malos, me salí de mi casa por no tener ni con que mantenerlos, andaba vendiendo cocos en un carrito por las calles, en ese tiempo hice buenas amistades, entre ellas un arquitecto que me reconoció de cuando le trabaje en la obra, me veía seguido por su calle y en cierta ocasión me regalo un pedazo de la serie de la lotería que recién había comprado, aquel numero lo puse en mi cartera y lo olvide checar, pero apareció uno de mis hijos para avisarme que su hermana estaba muy enferma en el hospital y no tenían para las medicinas, abrí la cartera para darle unos pesos y en ese  momento vi la esquina del numero de lotería, fuimos a checarlo , no lo va a creer, tenia veinte mil pesos de premio, nos fuimos corriendo a cobrarlo, apenas llegamos antes de que nos cerraran la ventanilla, no se imagina, fue un verdadero milagro, gracias a ese dinero atendieron bien a mi hija y se alivio.


¿Alguna vez regreso a la Gloria? Si, para complicarme la existencia, me encontré ahí con una de las mujeres que me habían conocido años atrás, ella es mucho mas joven que yo, me cautivo con sus atenciones y con sus ojos grandes, me siguió de regreso y vivimos juntos varios años, me dio un hijo que aun esta estudiando en la preparatoria, nos separamos porque yo me sentía muy cansado y creo que ella aun tiene oportunidad de vivir mejor sola o con otra persona, además mi primera mujer se puso muy grabe, he tenido que asistirla en estos últimos años, ya ve que los hijos tienen sus propia vida, no tienen tiempo para atender a los viejos.


De esas platicas aún recuerdo cosas que me han servido en la vida, porque Don Berna no dejaba de sugerirme con sutileza aquello que consideraba me podía ser de utilidad, una de ellas fue, no olvide que la vida no la debe tomar muy en serio, de cualquier manera la vamos a dejar. 

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