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jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Cuando?


¿Cuando?

    De niño me preguntaba cuando seria lo suficientemente fuerte, alto y con recursos para recorrer el mundo, porque me encantaba explorar el contorno, ya que había muchas cosas nuevas por descubrir en todas direcciones, sorpresas que aguardaban y que normalmente me llenaban de satisfacción  aun cuando era sencillas, naturales, dentro de los parámetros que se tiene en una ciudad en desarrollo y en un sitio que no es precisamente de lujo.
Ahora me hubieran calificado como un niño abandonado, yo me calificaba entonces como un ser libre, podía hacer casi cualquier cosa que se me antojara porque mi madre trabajaba la mayor parte del tiempo y poco podía hacer para darme las atenciones que hubiera deseado, seguramente sufría por ello pero no tenia otra opción, o ganaba para el mantenimiento de sus cuatro hijos, del cual yo era el mayor, o nos moríamos de hambre.
  Recuerdo que ella salía temprano por la mañana y regresaba ya por la noche agotada, no solo por lo alargado de la jornada de trabajo, sino porque tenia que caminar mas de dos kilómetros cargando los víveres  algunas veces yo le esperaba en la parada del autobús, pero no era raro que me olvidar de ello o que me quedara dormido.  Después de pasar el día vagando por calles y por el  extenso pedregal que presentaba cerca de mi casa terminaba cansadísimo, soñando con la siguiente exploración, creyendo que las puntas de flecha o las pequeñas figuras de barro que habíamos encontrado no significarían nada frente a los tesoros que seguramente encontraríamos cualquier día.
  Llegamos a las huayamilpas en uno de nuestros recorridos, estanques naturales donde se acumulaba el agua de lluvia, se me hizo sucia por el color pardusco, pero a mis hermanos les pareció magnifica para refrescarse después de andar por ese desierto de piedra durante horas. Fue un descubrimiento grandioso, porque después ese era un lugar preferido para visitar, ahí aprendieron a nadar y se divirtieron a lo grande conociendo cada uno de los estanques a la perfección.  Hoy en día ese es un parque ecológico y por supuesto no ocupa la extensión que en esos tiempos, además ya ha sido rodeado por la mancha urbana y es uno de tantos perdidos dentro de esa gran metrópoli de la Ciudad de México, pero aun me trae buenos recuerdos el simple hecho de mencionar el nombre de ese lugar, porque la felicidad, las risas, los juegos forman parte de un cofre de recuerdos valiosos que fueron conformando mi personalidad.
   En esos tiempos no había temor a la violencia, el crimen, la corrupción, contaminación o drogas, era un mundo sin televisión, teléfonos celulares, computadoras o video juegos, pero que se vivía y gozaba intensamente, algo que difícilmente podrán entender quienes nacieron en la era cibernética.
  Cuando cumplí los once años ya era experto en colgarme en los tranvías, antecesores al tren eléctrico, era un gran riesgo según decían los mayores, no solo por el peligro que entrañaba el caer o ser arrastrado sobre la graba y los durmientes que servían de base a las vías, sino porque los operadores bajaban molestos a intentar castigar a los indeseables granujas que poníamos en riesgo nuestra vida y su trabajo. ¿Creen que eso me importaba? Por supuesto que no, mi vida de aventura aumentaba conforme a la edad y ahora podía recorrer gran parte de la ciudad gratuitamente pegado como mosca a esos gigantes eléctricos(tranvías) que recuerdo con nostalgia porque fueron el medio de transporte perfecto para ir mas allá de las fronteras de mi colonia y de otras muchas, mientras se desarrollaba mi deseo de conocer el mundo entero y de ser posible otros mundos, sin comprender que había limites marcados por la política y por los intereses financieros que son difíciles de sortear.
  No hay forma de explicar la emoción que me causo el recibir mi primera bicicleta de regalo un día de Reyes, aclarando que también fue la ultima que me regalaron, porque mi madre descubrió, gracias a la información de un vecino que era muy comunicativo, que yo andaba casi al otro lado de la ciudad con el aparato a toda velocidad sin ninguna precaución. Para entonces la mayor parte de la ciudad, calles, parques, avenidas, sitios importantes para un niño ya eran de mi conocimiento y estaba en mis planes salir a carretera y llegar a los pueblos cercanos cuando me fue quitada la bicicleta y prohibido terminantemente alquilar otra durante meses como castigo.
   Es justo aclarar que era un alumno muy irregular, continuamente andaba de pinta en los lugares preferidos, parques sobre todo, donde pasaba horas con mis propios pensamientos,  haciendo planes para el futuro,  imaginando hasta donde podría llegar con un auto o con un avión.  Como pasaba de nivel?, yo creo que los maestros no me querían en su clase y me regalaban calificaciones  o tal vez tenia la capacidad para aprender rápidamente, que importa, el caso es que llegue hasta aquí. Ahora tal vez solo me queda preguntar, ¿cuándo are el próximo viaje?  yo estoy listo!





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