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martes, 10 de marzo de 2015

El jardinero y los ideales


   El jardinero recordaba mientras hacia sus tareas, los años de juventud cuando soñaba con ser un profesionista y se comprometió con otros compañeros a trabajar para hacer que las cosas fueran mejores.  Se unieron en torno a quienes  proponían una mejor educación, un cambio en la administración publica , mejores condiciones para obreros , un trato digno a los viejos, atención a los desvalidos, etc., aceptando que eran soñadores,  pero que su utopía era posible no una quimera provocada por las drogas o por desconocimiento.  Sabían que los recurso estaban ahí, pero eran mal administrados,  unos cuantos se enriquecían y ejercían el poder injustamente sacando provecho de su posición de forma egoísta y criminal.

  Por supuesto , como en la mayoría de esos casos, sus idea no encontraron el eco pretendido, ni siquiera fueron lo suficientemente fuertes para quedar como un antecedente a discutir o una idea para analizar, diluyéndose como otras en el tiempo y el desinterés.
   Lo único que ganaron fue encontrar mas trabas en el camino,  perdieran la oportunidad de obtener una beca y con ello la de continuara los estudios, pero ahí no terminaba su castigo, algunos tuvieron que salir del país, otros jamás obtuvieron un buen empleo y siempre fueron calificados de gente subversiva y peligrosa.  
 
 El jardinero siguió barriendo el césped, levantando basura,  removiendo la tierra, sembrando y regando durante la mañana pero sus pensamientos estaba en otro lado, al lado de los compañeros idos, de los ausentes con los que discutía cuales eran las causas de la opresión y de que los malos lideres permanecieran en el poder.

Nos gustan las historias donde un pobre es tocado por la fortuna y de la noche a la mañana se encuentra en un mundo de comodidades , lujo, abundancia que comparte con un grupo de personas maravillosas y una pareja amorosa con la que forma una familia y viven felices. 

     Nos encanta creer en héroes con súper poderes que someten a los malos y protegen a los buenos haciendo que la justicia prevalezca, que exista paz porque ellos resuelven cualquier problema grave.

    Creemos que Dios nos concederá cuanto pedimos, no importa que eso implique acabar con los enemigos o  en la obtención de riquezas materiales y poder, incluso llegamos a creer que ha de ser fanáticos de nuestro equipo, nos concederá la victoria en la competencia, enviara a los ángeles a cuidarnos en cualquier empresa por absurda que esta sea, porque ajustamos nuestros deseos a la imaginación y no deseamos responsabilizarnos de nuestro proceder y de aquello que iniciamos sin analizar si es conveniente o no para el bien común.

   Los que saben aprovechar esta condición cómoda, se convierten en lideres, se encargan de alimentar esa imaginación, de entretener a la mayoría en algo que no les resolverá sus problemas y mientras tanto,  ellos hacen los movimientos para afianzar su posición y obtener mas poder.

  Cuando se reacciona es tarde, el grillete esta puesto, los muros levantados, las condiciones adversas estratégicamente colocadas para que sigan  en su condición de servidores, de ignorantes  que se conforman con una existencia en la que tienen pan y circo, tal cual como lo plantearon desde el principio de nuestra historia los ambiciosos que se encumbraron como líderes de cualquier tipo.

   Esto sucede no solo en un pueblo, sino en cada grupo humano, en cualquier organización, en las instituciones que son formadas y aceptadas para administrar actividades deportivas, religiosas, intelectuales, científicas, empresariales, políticas, económicas, etc., el principio es el mismo, no se tiene la capacidad de critica, de análisis profundo y de reacción porque preferimos entretenernos en lo que nos parece mas placentero, aunque a la larga, como en la historia de Pinocho, nos salgan orejas, cola y terminemos siendo verdaderos asnos que no atan ni desatan .

     Algunos han comprendido a tiempo esa manipulación y han levantado su voz, muy pocos han logrado contagiar a grandes multitudes y mucho menos han logrado sus objetivos, pero entre ellos podemos nombrar sin duda a Mahatma Gandhi que encontró la formula para hacer de la debilidad una fuerza y de la no acción la energía para lograr un cambio para su pueblo.
   Demostró que no eran necesarias las armas, sino la convicción, que la fuerza radicaba en la unión, que la razón no podía ser vencida cuando se apoyaba en el conocimiento y en sobre todo, en el comprometido comportamiento de quienes participaban en el movimiento.     
  La empresa parecía imposible de lograr , se enfrentaba a una de las potencias mundiales, sin mas armas que una idea, sin mas recursos que su discurso en pro de la justicia, la libertad; pero eso fue suficiente, la chispa encendió la flama y se extendió hasta incendiar los vestigios de una injusticia que había controlado a su país por muchos años.

El viejo jardinero siguió pensando:
   Creo que la lección no la aprendimos, veo con desencanto que aun se tiene temor a la rebeldía, a levantar la voz y reclamar los derechos, repudiar a los malos dirigentes y provocar que se modifiquen las condiciones que han convertido al mundo en un lugar donde la mayoría tiene una existencia indigna.
  Espero que algo los haga reaccionar, que dejen de lado sus entretenimientos enajenantes, sus adicciones y fantasías para salvar lo que aun queda del planeta, de las sociedades humanas que han dejado de ser eso, humanas, para convertirse en un enjambre de seres enfermos, participando en la locura colectiva que lleva al suicidio aun cuando sea en forma lenta.


 El mundo es cada vez mas violento, la corrupción ya alcanzo niveles increíbles, las adicciones se apoderan de millones, las guerras no terminan y me pregunto si de verdad somos tan cobardes o tan tontos para seguir el mismo camino hasta el final cuando tenemos aun oportunidad de realizar un cambio profundo, lo unico que se requiere es que cada participante se convierta en un héroe, una persona que hace correctamente y con agrado lo que le corresponde, que atiende con esmero sus tareas, que se responsabiliza en aquello que conviene a su comunidad, a su familia, a su nación , en general al mundo, porque al final es la casa de todos y depende de nuestro proceder si lo conservamos o definitivamente lo destruimos. 

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