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domingo, 27 de noviembre de 2016

Vamos México

La llegada de Trump a la presidencia es la gota que faltaba para derramar la copa, demostrar hasta dónde hemos llegado en nuestras locuras que permiten que un hombre con semejante comportamiento se convierta en el líder de uno de los países mas poderosos y convierta el mundo en un caos donde ya sentimos los primeros efectos. 
Sus discursos cargados de descalificaciones y amenazas dan mucho para creer que se vienen tiempos complicados para el planeta, hay mucho en juego porque está situado en un lugar donde puede afectar a la economía y trastornar la vida de naciones enteras, no solo a México al que parece tener una especial aversión en un revanchismo que semeja al de un adolescente que desea a toda costa demostrar que el tiene la última palabra.

La verdadera preocupación no es este tipo multimillonario pero vulgar, sino el que se le haya permitido avanzar dentro de una actividad que supuestamente es para los capacitados en política, economía y valores humanos , porque nos queda muy claro el grado de corrupción y enfermedad  que nos aquejan. 
En nuestro país hemos tenido años de crimen y violación a los derechos humanos, el robo, secuestro, extorsión, fraude, asesinato, drogadicción, corrupción en todos los sectores ha dejado heridas muy profundas en la sociedad, estamos viviendo una de las peores épocas de nuestra historia, lo que digamos es poco frente a la realidad, las voces que han intentado poner en claro lo que sucede han sido calladas, se esconde gran parte de la información o se distorsiona para dar un enfoque de acuerdo a las pretensiones de quienes tienen el poder, pero diariamente vemos  y vivimos en ese trastornado mundo que nos ha dejado el mal accionar de cada uno de nosotros, lamentable pero preciso es reconocer que no hacemos lo necesario para remediarlo, nos quejamos, pero no actuamos o en el peor de los casos, lo hacemos siguiendo esa corriente de corrupción. 
   Sacar ventaja de nuestra situación parece una regla y no importa si hacemos lo correcto, creemos que estamos siendo listos, que jugamos con la baraja que nos han dado y somos buenos jugadores, gran error, participamos en la destrucción de la sociedad, fracturamos las bases de nuestros valores y afectamos a nuestras familias, amigos, a la nación entera con ese proceder.

Desde la forma  en cómo elegimos a nuestros líderes ya marcamos un mal curso , desconocemos lo esencial de ellos y los que los conocen están apoyando no a los mejores, sino a los que tienen mayor poder por diferentes razones, pero no por demostrar ser los mejor capacitados para ocupar los cargos públicos.
Se realizan pactos, acuerdos que benefician a unos cuantos y entre ellos se impone a candidatos por los que la población a de votar siguiendo la inducción creada con una mercadotecnia que por supuesto se encadena a la corrupción por dinero, no importa difundir mentiras y apoyar a un tipo que carece de vocación y capacidad para el servicio público, lo que interesa es cuánto invierten en publicidad. 

Vamos a las urnas como corderos, nos damos el lujo de discutir en quien es mejor candidato cuando no sabemos ni j de su carrera política ni de sus logros en el servicio público, el resultado no puede ser bueno, un verdadero desastre es lo que hemos conseguido , basta de quejas y de lamentos, vamos a buscar la solución, encontremos a los buenos líderes, indaguemos cuales son sus antecedentes antes de apoyarlos, hagamos cada uno en nuestra labor diaria  lo mejor, no pretendamos que los otros sean los primeros en iniciar la campaña, tenemos que imponernos la tarea de limpiar nuestra propia casa, nuestro proceder, mostrar que somos dignos ciudadanos y queremos algo mejor para las futuras generaciones. Podemos hacerlo, tenemos un país grande y con grandes recursos naturales, gente que sabe trabajar, deseosos de que México sea un país donde se viva con seguridad y justicia. 

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