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lunes, 28 de noviembre de 2016

Al final

Cuando hemos recorrido la mayor parte del camino es bueno reflexionar y comprender que hemos recibido la oportunidad de reconocer el significado grandiosos de haber participado en la fiesta de la vida compartiendo con otros del universo de sensaciones, emociones, sentimientos, sueños, triunfos, fracasos, tragedias, comedias, de tantas y tantas cosas que es imposible enumerar pero que dejaron huella en nuestro corazón.
   
    Nunca he comprendido a Dios, creo en su existencia porque observo sus maravillas cada día, admiro el funcionar del universo sintiendo que hay algo que escapa a mi capacidad de entendimiento, algo que se encuentra probablemente muy cerca y al mismo tiempo muy lejos, que se compone de cada partícula y al mismo tiempo esta separado de la materia, tal vez en una dimensión que el hombre aún no descubre o a la que solo se llega después de morir, hay tantos misterios en la existencia y eso la hace mas interesante, me he sorprendido constantemente con tantas cosas que encontré en el camino, haciendo el recorrido como un niño en un parque de diversiones donde las restricciones solo las impone el miedo a los desconocido, el temor a ser vencido por obstáculos que son parte del gran conjunto de que se compone la existencia.
Cada uno recorre de manera distinta la senda, para algunos es corta y para otros se extiende sin comprender la razón, como tantas cosas que no entendemos y que experimentamos sin apenas darnos cuenta de que hemos estado ahí sin realizar nada para lograrlo.
   La mía ha sido una senda de muchos contrastes, como en un caminar por la sierra, algunas veces subiendo, otras bajando o tomando un descanso en un plano desde donde pude admirar el paisaje, compartir con otros, hacer lo que considere adecuado, intentar algo nuevo y proseguir mi caminar, la mayor  de la veces por cambios fuera de mi control, circunstancias que se dan porque la vida es un proceso no algo estático, sus cambios obligan a la adaptación, a la superación, al esfuerzo continuo para continuar. 

He tenido la oportunidad de convivir con gente campesina, obreros, empleados, ejecutivos, empresarios, profesionistas en distintas áreas, politicos, delincuentes e incluso con fervientes creyentes en distintas religiones para conformar una idea de que es el hombre desde mi particular perspectiva, porque he de aclarar que cada uno ha de tener su interpretación personal según, como decimos, le haya ido en la fiesta. 
   Creo que es un ser increíble por su lucha constante contra elementos naturales y sobre todo, contra sus propias debilidades e impulsos destructivos, es como un ser compuesto de elementos diferentes, capas de las mas grandes obras o de los peores actos, un ser consciente algunas veces, la mayor parte siguiendo los impulsos de sociedades en las que es obligado a competir, participando en actos que no le agradan, en actividades que no le proporcionan felicidad pero son indispensables para subsistir. 
Sus sentimientos se enfrenta a sus necesidades, sus pensamientos a las condiciones, sus sueños a las ambiciones, su amor a las incomprensiones y así transita siempre dando tumbos entre lo bueno y lo malo, entre su deseo de alcanzar la paz y la felicidad y la realidad que lo retiene en un mercado donde muchas veces vende su propia alma. 
El hombre puede ser un ángel o un demonio, puede crear un Paraíso en la tierra o un infierno en el que los tormentos han sido indescriptibles, las guerras constantes, muerte, dolor profundo, heridas que durante generaciones no sanan, al mismo tiempo que en otros lugares se goza de paz, del placer de convivir sin prisa en relación directa con la naturaleza, tal es el contraste que puede darse en su vida.
Desea alcanzar conquistar planetas, pero no ha conquistado su propio ser, está sujeto a pasiones, se deja arrastrar por emociones efímeras que le hunden en la corrupción y adicciones, en la desesperación de verse impotente para realizar los cambios que le dieran la paz y felicidad que algunas veces ha sentido muy cerca y a la vez lejana, porque han sido efímeras muestras cuando pudo amar y ser amado, cuando fue inocente y permitió percibir que hay caminos diferentes, que existen universos que no ha explorado y del cual hablan los poetas o los grandes iluminados.
   En común tenemos el querer dar a nuestro existir un significado,  que nuestro paso por el mundo no se ignore por quienes consideramos importantes, nuestros seres amados u odiados, porque de todo hay en estos caminos y hay que entender que algunos hombres jamas seran olvidados por sus malas o buenas obras, pero la mayoría somos ingredientes de una inmensa coreografía en la que se presenta la vida y eso es lo importante, nuestro proceder si infiere directamente en lo que sucede, estamos actuando en  un conjunto donde cada papel es trascendente para el bien o para el mal, donde podemos realizar una obra magnífica o una gran porquería que nos ha de señalar como dementes.
Me inclino a creer que seremos buenos actores, que el resultado final ha de ser una obra digna, que estamos aprendiendo a ser mejores incluso cuando cometemos actos que parecen indicar lo contrario, pero tal vez es solo una pretensión que justifica mi actuación, tal vez una perspectiva optimista que me hace sentir bien para seguir hasta el final mi propio camino. 
mi aliento
   

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