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viernes, 8 de febrero de 2013

La Obra


La obra:

  Lorenzo dejo caer desde el primer piso los cinco volúmenes de su trabajo realizado en diez años en que viajo entre la fantasía, la realidad, los conceptos desquiciados, los argumentos de los sabios, creyendo encontrar la piedra filosofal de la literatura moderna para luego volcar su propia inspiración en algo que consideraba digno, tal como lo sentenciara su padre al decirle, “Dios te regalo lo necesario para realizar un buen cuadro, procura hacer con tu vida una obra maestra digna de ser admirada”.

Su editor le toco el hombro mientras decía muy quedo y con acento de profunda tristeza, “Vamos hermano, no ha de ser tu ultima obra, tienes mucho por delante, no permitas que la critica te sepulte para siempre, con frecuencia nos equivocamos, mira lo que ha pasado con otros grandes de la historia humana que ahora los tenemos como tales, pero que en su tiempo fueron unos miserables repudiados y sujetos a burlas constantes”.

Lorenzo sollozaba, lagrimas recorrían sus mejillas, no respondió, salio con paso lento de la oficina de su amigo y camino por las calles sin rumbo fijo, haciendo pausa frente a los aparadores de distintos comercios como si observara lo que exhibían preguntándose a si mismo que objeto tenia adquirir, consumir, pretender ser, pensar, ejecutar, dejar una expresión singular en el cosmos infinito de las ideas que no tenían mayor significado que lo que ahí se intercambiaba por dinero, sin reconocer de que dependía su valor en el mercado, el valor de trueque pactado en los grandes centros financieros donde poco importaba quien lo poseía, de que forma se obtenía, para que era utilizado.

Se introdujo en su residencia sin hacer mas ruido que el de la llave al moverse dentro de la cerradura, lo cual le recordó que alguna vez hizo alusión a ese acto como una semejanza del amor que el hombre pretendía, sin saber lo que le esperaba al abrir la puerta por donde escaparían los sentimientos y las emociones hasta convertirlo en algo distinto de lo que era y de lo que había esperado ser. “…y el hombre penetra la cerradura de la mujer con su falico argumento creyendo que la posee, pero el es poseído a su vez y se abre una perspectiva diferente a lo deseado, una entrada a lo desconocido donde lo mas grande es posible, para bien o para mal, porque hay quien perecerá de dolor inmenso y quien encontrara la inspiración para sus mas increíbles obras”.

En un autismo voluntario se hundió durante varios meses en los cuales se creía que la muerte se sentaba a su lado burlándose del martirio que se estaba auto infligiendo por la frustración generada en la esperanza de lo incierto, en la imaginación labrada con ilusiones de niño, ambiciones de adulto, sueños de hombre que no ha reconocido sus limitaciones y pretende alcanzar las estrellas por el influjo de frases publicitarias que manipulan la indiferencia para convertirla en la complaciente cooperación que es necesaria en las sociedades de consumo, o de este modo percibía su mundo ahora que el infortunio le había golpeado por primera vez.

Se sentaba frente al televisor la mayor parte del día y de la noche, con el control a distancia en la mano, sin tocar los botones de mando, como si con ello demostrara que tenia el poder sobre algo, el imponer su voluntad de encender o apagar el aparato que servia de trasmisor y jamás de receptor de ideas, el divino influenciador creado por un genio que se olvido de advertir el daño que causaría en malas manos, ahora ya era demasiado tarde, cientos de millones de seres diariamente eran manejados desde los centros donde se planea la estrategia para la difusión del espacio de entretenimiento, que en realidad era un repetidor de ideas condicionantes para el comportamiento, perfectamente disfrazado, diseñado con la mas alta tecnología, que se adquiría algunas veces a precios exorbitantes para cubrir y mostrar el concepto de la magna tontería que puede realizar la especie humana comprando tecnología que lha de controlar su existencia. Cualquiera podía reconocer que sus pensamientos demostraban una profunda depresión.

En su silencio prolongado se preguntaba a sus adentros por que no existían los sabios que erradicaran el hambre, la vejes, el sufrimiento, enfermedades, violencia, vicios, corrupción en todos los sentidos y dejaban el planeta limpio, y se contestaba a si mismo que ya existían esos genios, eran los que crearon la bomba que aniquilaba todo vestigio de vida en la tierra dejándola lista para un nuevo intento de Dios o de la cadena evolutiva que pregonaban los seguidores de la escuela científica que no entendía una mierda del significado de los sentimientos, las emociones, el caminar entre las ejecuciones de la incertidumbre que al acecho siempre estaban en cualquier hombre y mujer que, desde el nacimiento, estaban condenados a morir. Tales son los pensamientos de un loco

En una de sus escasas reacciones advirtió sobre la mesa las dos piedras que había recogido con su amada en el sendero donde acostumbraban ir a correr por la mañanas, las vio tan inertes como su propio cerebro, las comparo en su significado con su propia persona, las vio como amigas, compañeras de silencio y de anonimato, observando con detenimiento su forma hasta encontrar en ellas un defecto, estaban separadas, necesitaban unirse para constituirse en algo significativo, eran como las letras del abecedario cuando no han sido expuestas en vocablos que expresan la idea de quien la ha acomodado en un lugar especial para dar un resultado acorde con su pensamiento. Tales son los pensamientos de un desesperado.

Se rió en silencio, su carcajada llego a lo profundo de su espíritu y lo sacudió con violencia obligándolo a despertar preguntando de que se estaba riendo, recordó que esas piedras habían sido motivo de una burla fenomenal a la metiche del barrio que pregunto de donde había sacado esas rocas, a lo cual le contesto: “ Que ignorancia señora¡ estas no son unas piedras vulgares, son las que pertenecieron al gran escultor Mauricio Blanco, que en realidad era negro y de sangre mezclada como su talento, porque ha de saber que fue hijo de una madre francesa, un padre africano, pero sus abuelos maternos eran ingleses y sus paternos mexicanos, del tiempo cuando los ferrocarriles de ese país se construyeron con ayuda de extranjeros, no solo se introdujeron nuevas tecnologías, vías y durmientes, también hubo matrimonios entre los naturales y los venidos del otro lado del mar. Pero retornando al escultor he de instruirle que estas piedras le sirvieron de inspiración para una de sus mas grandes esculturas a la que denomino “Petra”, no porque así se nombrara alguna de sus modelos o de las musas que los inspiraban en sus obras, sino porque era natural que, por su origen, llevara ese nombre. El caso es que las acomodo de tal modo que observándolas desde distintos ángulos se apreciaban las mas increíbles manifestaciones de la postura humana al practicar el sexo y eso le gano la fama que ahora tiene, he ahí el porque las hemos cargado con tanto aprecio, dejando de lado el dineral que hemos pagado por ellas, que ya sabe que en esa materia no me detengo cuando se trata de una obra perfecta, como los son estas dos reliquias de tan gran maestro”.

Dejo a la vecina con la boca abierta, el y su amada todo el día la pasaron riendo del detalle y de cómo se le ocurrió semejante historia en un instante, como si de algo sirviera la imaginación de escritor para divertirse en esos trances en los que una persona desagradable se cruza en el camino. Una prolongada carcajada hizo erupción desde su en su alma y la sacudida logro que el sonido estallara contra las paredes y espantara a la sirvienta que creyó que su patrón había llegado al punto de la locura de donde seguramente ya nunca se recuperaria.
 Lorenzo se puso de pie, dejo el control sobre la mesita de centro, se fue directamente a las piedras y las acaricio volteándolas a uno y otro lado, observándolas con calma en cada detalle, sonriendo maliciosamente, y la trabajadora domestica se apretaba una mano contra la otra, le miraba asombrada sin saber que hacer, porque temía que el la agrediera si pretendía tomar el teléfono para llamar a la seño Lorena o al doctor Cipriano.

El patrón la miro directamente como lo hacia antes, con la mirada brillante y sin asomo de tristeza o duda, y pregunto en tono alegre como si saliera de un sueño, “Que hiciste de comer Mariquita?, porque has de saber que tengo un chorrocientosmil de hambre”, entonces ella se dio cuenta de que estaba curado, había vuelto a la vida, estaba de buen humor y la reconocía nuevamente, quería brincar de gusto y abrazarlo, besarlo en el rostro y en las manos, porque era como si la casa recobrara luz y se fuera para siempre el dolor que en los últimos meses se había posesionado de cada habitación.

-Déjate de cursilerías y prepara unos huevos con jamón y pásame una lata de cerveza mientras, ya sabes que eres la princesa de este jacal y aquí nomás tus chicharrones truenan.
- No me diga esas cosas Don Lorenzo, ya sabe que me da rete mucha pena que ande fisgoneando lo que tengo y lo que no, ahorita le preparo sus huevo, aquí tiene la cerveza para que se vaya inspirando, porque según le adivino ya le esta brillando algo dentro de esa cabeza y eso esta requete bien. ¿Quiere que le llame a la seño Lorena?  Me dijo que le avisara en cuanto le notara alguna recuperación.
-Recuperación mis narices! Si no se preocupo de estar aquí cuando le necesitaba ¿para que ahora que ya no la necesito he de llamarle? mejor le hablo a otra amiga para probar que aquí se inicia una cuanta nueva

 - le entiendo, tiene razón, ella no hizo mayor caso mientras no obtenía el placer que usted le procura bueno y sano, ahora que pague las consecuencias, una mujer mala no tiene lugar en el corazón de un hombre como usted, ya vera que cualquier otra llena ese hueco pronto y mejor.

Esa tarde Lorenzo se fue al centro, compro una caladora con sus aditamentos, martillo, pegamento para madera, uno especial para cerámica y metales, clavos, otras cosas que pago con la tarjeta de crédito sin preocuparle cuanto podía tener de adeudo con varios meses sin hacer ningún depósito.
Se metió en su estudio durante horas, ni siquiera salio para comer, o beber algo, hasta que se vino la noche y vio terminada su obra, una simple caja ajustada al tamaño de un marco antiguo con cristal y dentro de ella las piedras pegadas en una posición que le pareció la mas adecuada para su unión artística.
Al siguiente día muy temprano desayuno y nuevamente reanudo su obra, lijo, pinto, barnizo, pulió hasta quedar complacido con lo que percibió como un buen trabajo, entonces llamo a Mariquita, le mostró la caja con las piedras dentro y le pregunto, ¿Qué te parece?


-Pos dos piedras encimadas dentro de una caja de madera, ¿es otra cosa?
-Que indiorancia Mari, esto es la portentosa manifestación de la naturaleza fusionada en lo que denominamos arte.
-Ya va a empezar con sus bromas, pos le diré como dijo el paisano, “de tu arte a mi arte, prefiero miarte”.
-¡Hay mujeres, si por ustedes fuera no hubiéramos salido de las cavernas!
-Pos por seguro, porque los hombres son felices en las tabernas y todo lo que termine en ernas, como entre las piernas y cosas por el estilo.
-Si, y tu no serás nunca una critica de arte o quien comprenda que esto será la revolución de la era moderna en materia de creatividad escultórica.
-¡Pos si usted lo dice! Nomás que deje centavos y me parecerá muy requete bien. No dijo mas nada, se alejo cantando, “De piedra ha de ser la cama, de piedra la cabecera, el hombre que a mi me quiera, me ha de querer de a de veras, hay, hay, ¿corazón por que no amas...?”.

Lorenzo realizo varias decenas de aquellas cajas con versiones distintas antes de presentarse con su gran amigo y excelente promotor de ventas Rogelio, se tomaron unos tragos, hablaron de mujeres, deportes, planeando mientras tanto la estrategia para lanzar al mercado las obras de piedra que se constituirían en el objeto de decoración mas apreciado por los amantes del arte.

-Tenemos de nuestro lado a varios famosos en la critica de arte, tengo influencia en las principales revistas en esa materia, nos amafiamos con algunos inversionistas que saben que donde pongo el ojo pongo la bala, le metemos billetes al negocios, contratamos a una figura publica del momento para que haga la presentación, la publicidad es la garantía para controlar al mercado, pones a trabajar a un buen y numeroso equipo de colaboradores que hagan lo que tu digas para que cada pegoste de piedras sea una obra única, genial, nacida de tu inspiración, ¡ autor de nuevo arte!.
-Perfecto, ahora empezamos otro negocio, si la gente no entiende de letras, creo que le será mas fácil entender lo que tienen siempre presente en su cerebro.

Los amigos se rieron, siguieron bebiendo, se emborracharon, cantaron, se hicieron de unas amigas con dos mujeres lindas que le salieron al paso, las llevaron al hotel, las dejaron en la mañana con unos dineros de recompensa por lo bien que se portaron y se despidieron de acuerdo para empezar a trabajar de inmediato.
Hoy, después de dos años de fructíferos negocios,  son millonarios, las piedras se siguen vendiendo a granel, ya no es preciso que Lorenzo de instrucciones de cómo unirlas, se hacen de todos tamaños, incluso existe una con enormes rocas colocada como monumento en el pueblo donde nació el autor de semejantes esculturas, dando renombre al lugar y motivo para que los turistas curiosos asistan y dejen divisas a gran escala para tener el honor de presenciar en vivo y en directo el lugar exacto donde vivió su niñez el genio del arte que aun sigue sufriendo la misma cantaleta de su doméstica, “ De su arte a mi arte, prefiero…”

Lorenzo a predicho que la era de los libros en papel se terminara muy pronto, las computadoras y la red, donde se encontrara cualquier texto, dará al traste con las editoriales, bibliotecas publicas, librerías, para dar paso a la era del hipertexto siempre a disposición de los que pretenden encontrar un dialogo sin limites de espacio o tiempo. Por lo cual esta pensando realizar manifestaciones de arte con libros, uniéndolos en distintos proyectos para conformar con ellos la obra de la generación futura, la generación de las letras del texto vivo por la cadena evolutiva de la especie que se niega a permanecer inerte.
Cuando le dijo a Mariquita que eso seria el gran negocio y que dejaría mas dinero que lo de las piedras, ella se limito a contestar, “Siempre dije que usted era un sabio, ahora nadie lo puede negar, pero eso no le ha quitado el humor y el apetito, así que diga el señor que tiene pensado para comer este día, porque de lo que usted hace no llenamos el estomago y de lo que yo preparo depende su existencia y la mía”.
 -Buen punto Mariquita, de lo que tu haces se nutre mi inspiración, porque no hay mas que verte para saber que con poco esfuerzo se logran las grandes obras y que llegar a las masas solo es cuestión de satisfacer sus requerimientos sencillos y normales, esto es, aquellas que sus impulsos hormonales les imponen, pero eso lo discutiremos por la noche, por lo pronto arráncate con unas albóndigas, un arroz con camarones y verduras, un agua de frutas y demos gracias a Dios, porque las cosas que hizo si son verdaderas obras de arte. 
-Pos como dijo el charro, “Que bonito es lo bonito, que sencillo es los sencillo, que sabroso es lo sabroso y que padre es saber amar teniendo salud y dinero para gozar”.
-¡Hay la ra la, hay la ra la, ya te dio por cantar!       
El se fue para su estudio mientras pensaba que con esa mujer hacia buena pareja, tal vez terminarían como personajes de novela victoriana o de sus copias repetidamente presentadas en la modernas tele novelas tan populares que resultan un estorbo para quienes verdaderamente creen que existe algo mas que tragedias y mala calidad en el espectáculo. Pero lo mejor era seguir jugando a los despistados, el pretendiendo que la mandaba, ella haciendo como que obedecía y se ajustaba a sus caprichos por la paga, los dos sabían que eso era una farsa y que en la intimidad se acoplaban perfectamente, en la fusión que permitía experimentar su relación como la mejor expresión de arte. Cero compromisos, nada de exigencias de cónyuges descontentos, caprichos sin fundamento, celos, discusiones y lamentos.

Ella se encamino a la cocina mientras se decía a si misma que no podía ser mas dichosa, estaba cerca del hombre que le gustaba, lo tenia para ella sola, y aparte le pagaba por eso, ¿que mas podía pedir a la vida?  Tal vez un hijo, pero eso no era difícil,  mentir algunas veces era necesario, decir que olvido la pastilla, el lo entendería, después ya Dios dirá, de cualquier modo deseaba ser madre, no importaba si era soltera, el mundo estaba poblado de otras que como ella desearon, amaron, se entregaron y consiguieron la máxima expresión de su vida, un niño, una nena que llenara los espacios de un corazón demasiado grande para consolarse con otro tipo de regalos.  “Pos no es el único que puede tener grandes ideas, ya vera como le supero en hacer las cosas bien”.         

Aclaraciones: las esculturas con piedra ya están patentadas, la de los libros en proceso, la criada no se caso con el patrón, se fue con un chofer de minibús que se comió la torta sin permiso, Lorenzo sigue con nuevos proyectos, el editor ahora es socio capitalista, Lorena se fue con un gringo a los United Estates donde puede darle vuelo a la hilacha sin las criticas familiares y de vecinos. Rogelio ya tiene su propia productora de porquerías conocida como “New concept in Art”.  Dicen que de las amigas que conoció en la noche de parranda cuando definieron el negocio de las piedras,  apareció una tal Lucrecia o Esperanza que tiene puestos los ojos en el artista, quien, aquí entre nos, necesita urgentemente reemplazo para la domestica que el viento se llevo. Requisitos, buena en todos los sentidos,   Solicitudes al buzón electrónico abajo señalado.

Cualquier similitud con personajes o empresas reales es pura coincidencia y el autor se libera de toda responsabilidad de acuerdo al articulo 543 apartado 5280 de las leyes chinas, que es donde esta el poder de las masas, el numero lo dice todo. No todas las obras del autor son así de jaladas, algunas tienen matiz serio o critico, pero juzguen por si mismos al leerlas en la prestigiada biblioteca virtual de la gloriosa casa de estudios UNAM.

                                             JuanAntonio Saucedo Pimentel
                                                                 










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